lunes, 23 de noviembre de 2015

¿LA FAMILIA? BIEN, GRACIAS



Se acerca la Navidad. Fechas de reencuentro, de pasar tiempo con los nuestros, de disfrutar en familia... Y aunque, con toda su buena intención, esa es quizás la imagen que nos quieren dar los bucólicos anuncios de turrón, la realidad, con bastante frecuencia, suele ser otra.

La Navidad es una peligrosa temporada para las relaciones familiares, no os quepa duda.

Si a la logística habitual de una familia en estas fechas se le une el tener que hacer encaje de bolillos para dejar contento a todo el mundo, la balanza, en ocasiones, suele inclinarse ligeramente hacia la teoría de Mr. Scrooge y su odio voraz las reuniones navideñas.

Llevo casi 10 años casada y me sigue costando mucho pasar estas fechas lejos de mi casa. Es cierto que el hecho de que mis padres pasen gran parte del año en otra ciudad ha ido aminorando mucho esta sensación pero no deja de pasar factura nostálgica cuando recuerdo aquellas fiestas en casa de los abuelos, todos juntos, en todas las fechas importantes de la Navidad.

Ese es sin duda el principal punto de desencuentro en la mayoría de las familias, con quién y dónde pasamos unos días u otros pero es algo que, desde que tomamos la decisión de formar la nuestra propia sabíamos que pasaría.

El otro punto crítico es la convivencia. Son momentos de mucho jaleo, mucha gente, se bebe, se desborda muchas veces la euforia y si ya en la propia familia, todos educados de la misma forma, todos con una línea tradicional y de valores más o menos común surgen desavenencias, imaginad cuando entran en juego otras personas que hasta hace no demasiado tiempo ni siquiera conocías. Educadas posiblemente en puntos primordiales que distan mucho de los tuyos porque no es solamente la familia de tu cónyuge sino los cónyuges de los miembros de esa familia, que pertenecen a otras, a cada cual, seguramente más alejada de tu realidad, por pura estadística. 

La cosa puede prometer no?

Los consejos de los expertos al respecto son claros, intentad pasar estas fechas en armonía, ¿Cómo? pensando que son días puntuales, poniendo de nuestra parte, intentando ser conciliadores y no hacer demasiado caso a las cosas que se dicen en determinadas circunstancias y sobre todo pensando en que el día que nos toca estar lejos de Mamá a nuestra otra mitad le toca estar con las suya y en otra ocasión (quizás al día siguiente) será al contrario.

Y si no, siempre nos quedará un cargamento de Valium con una gran copa de Moët Chandon (mejor rosado, ssshhhh)

FELIZ SEMANA MAMÁGICAS

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